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La Generalitat quiere repartir el amianto en varios vertederos controlados para acelerar su retirada

La retirada y gestión segura del amianto en Cataluña es uno de los retos ambientales y de salud pública más urgentes de los últimos años. Este material, ampliamente utilizado en la construcción durante décadas, sigue siendo un riesgo latente para la población y el medio ambiente.

Ante esta situación, la Generalitat de Catalunya ha anunciado su intención de repartir el amianto en varios vertederos controlados, con el objetivo de agilizar su retirada y reducir los riesgos asociados a su almacenamiento concentrado en un único punto.

El cementerio de amianto de Castellolí: una infraestructura al límite

El depósito de residuos peligrosos de Castellolí (Anoia), operado por la empresa Atlas, es actualmente el único vertedero en Cataluña autorizado para recibir materiales con amianto. En este recinto se gestionan, encapsulan y almacenan de forma segura toneladas de fibrocemento, uralita y otros residuos contaminantes. Sin embargo, el volumen de amianto que aún existe en el territorio catalán supera ampliamente la capacidad de esta instalación.

Debido a esta saturación, el Gobierno catalán ha previsto una ampliación del depósito de Can Palà, pero esta medida solo solucionará parcialmente el problema. Mientras se ejecuta el proyecto de ampliación, el Departamento de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica propone habilitar otros vertederos controlados para repartir parte del volumen de amianto y descentralizar la gestión.

Objetivo: acelerar la retirada del amianto en todo el territorio

Con esta nueva estrategia, la Generalitat quiere crear una red de puntos de almacenamiento distribuidos por toda Cataluña. Los vertederos autorizados para gestionar residuos especiales podrán incorporar celdas específicas para materiales con asbesto, bajo condiciones de máxima seguridad y control ambiental.

Esta diversificación de puntos de destino permitirá:

  • Reducir los costes y tiempos de transporte, evitando traslados largos hasta Castellolí.

  • Agilizar la retirada de elementos contaminantes, especialmente de cubiertas, bajantes y tuberías de fibrocemento.

  • Minimizar el riesgo de exposición durante la manipulación y transporte de los residuos.

Según el plan del Gobierno, esta medida se incluirá en el reglamento que acompaña la Ley de Erradicación del Amianto, aprobada por el Parlamento y actualmente en fase de ponencia. Se prevé que la norma vuelva al Pleno del Parlament entre diciembre y enero, y que la Agencia de Residuos de Cataluña (ARC) disponga de seis meses para desplegar el reglamento.

Un fondo económico para impulsar la erradicación del amianto

La Generalitat ha anunciado la creación de un fondo de erradicación del amianto dotado inicialmente con 10 millones de euros, destinado a financiar proyectos de retirada, tratamiento y sustitución de materiales contaminantes.

No obstante, la aprobación de los próximos presupuestos podría aumentar significativamente esta cifra, permitiendo acciones más ambiciosas y la apertura de nuevas líneas de subvenciones. Estas ayudas serán esenciales para apoyar a ayuntamientos, empresas y particulares que deban afrontar los costes del desamiantado, un proceso complejo y costoso que solo puede llevarse a cabo por empresas homologadas.

Subvenciones para tejados de amianto dañados por granizo

Otro punto clave del plan es el establecimiento de convocatorias fijas de subvenciones para sustituir tejados de uralita o fibrocemento dañados por episodios de granizo intenso.

Cada vez que el Servicio Meteorológico de Cataluña (Meteocat) acredite un episodio meteorológico de este tipo, el Departamento de Territorio activará una línea de ayudas para permitir que granjas, naves agrícolas y edificios industriales puedan reemplazar los techos de amianto por materiales seguros y sostenibles.

Esta medida aprovecha la situación de daños estructurales para acelerar la eliminación progresiva del amianto, especialmente en el sector agrario, donde aún existen miles de cubiertas contaminadas.

Una gestión a largo plazo: realismo y planificación

A pesar del nuevo marco legal y las medidas de impulso, la Generalitat reconoce que la erradicación total del amianto será un proceso de largo recorrido. La Agencia de Residuos de Cataluña ha señalado que harán falta décadas para eliminar completamente este material del territorio.

El decreto europeo sobre la retirada del amianto, que marca como fecha orientativa el año 2028, ya contempla un periodo transitorio amplio para iniciar las obras de sustitución y tratamiento. Esto permitirá planificar las actuaciones de forma realista, evitando riesgos laborales y asegurando una gestión ambiental adecuada de los residuos generados.

Un millón de toneladas de amianto aún presentes en Cataluña

Los últimos datos del Instituto Cartográfico y Geológico de Cataluña (ICGC) y de los censos municipales indican que todavía queda un millón de toneladas de fibrocemento por retirar. Esta cifra, aunque inferior a las primeras estimaciones (que llegaban a los tres millones), sigue representando una cantidad inmensa de material contaminante disperso en cubiertas, tuberías y depósitos de agua.

El censo incluye:

  • Cubiertas y techos de edificios públicos y privados.

  • Tuberías y bajantes de instalaciones de agua potable y saneamiento.

  • Depósitos industriales y agrícolas con restos de asbesto.

El reto, por tanto, es monumental. Además, la Generalitat prevé que muchas estructuras todavía contengan amianto oculto o desconocido, que solo se detectará a medida que avancen los inventarios municipales y las inspecciones técnicas.

Un compromiso con la salud pública y la transición ecológica

La exposición a fibras de amianto es una de las principales causas de enfermedades respiratorias graves, como la asbestosis o el mesotelioma pleural. Por ello, la retirada segura de este material es una cuestión de salud pública prioritaria.

El Departamento de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, junto con la ARC y el Departamento de Salud, trabaja para garantizar un marco normativo sólido, una ejecución técnica segura y una comunicación clara con la ciudadanía.

La nueva ley de erradicación del amianto representa un punto de inflexión en la política ambiental catalana. Además de proteger la salud de las personas, busca impulsar la sostenibilidad, fomentar la recuperación de materiales y reducir la huella ecológica de los residuos peligrosos.

Hacia una Cataluña libre de amianto

El compromiso institucional, la colaboración entre administraciones y la participación activa del sector privado serán esenciales para alcanzar una Cataluña libre de amianto. La apertura de nuevos vertederos controlados y la creación de un fondo económico estable son pasos decisivos para garantizar un futuro más limpio, saludable y seguro para todos.

El camino será largo, pero la dirección está clara: proteger la salud de las personas y del planeta mediante una gestión responsable de los residuos del pasado.

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